domingo, 19 de julio de 2026

 

Александер «Котобус» Горбов
Alexander “Kotobus” Gorbov


Люди бездны

 

«Открылась бездна звезд полна;

Звездам числа нет, бездне дна.»

 Жили-были русские. Обычный, в общем-то, народ. Плодились, сеяли хлеб, воевали. И чёрт их дернул выглянуть за Уральские горы.

Ага! – сказали русские, вглядываясь в бездну пространства.

Угу, – тихонько ответила Бездна, вглядываясь в русских.

Ё! – сказали русские, почесали в затылке и залезли с ногами в Бездну, которую для ясности обозвали Сибирью.

Бездна булькнула и чуть-чуть перелилась к русским, вызвав Смутное время. Русские притормозили, навели порядок и снова пошли в Сибирь. Да так увлеклись, что забрели аж в Америку. Но быстро опомнились – как-то нехорошо, когда у тебя Бездна американцами заканчивается. И быстро продали лишнее. Уж лучше пусть Тихий океан в конце будет!

Так и бултыхались веками в своей Бездне. Жаловались на дураков и дороги. Хотя чему тут возмущаться? Какие в Бездне дороги? И как сохранить разум, когда вокруг бесконечные пространства и бездорожье?! Вот то-то и оно.

Другие народы с подозрением косились на восточного соседа. Вроде и завидовать нечему, и в то же время есть нечто странное. А вдруг у них там в бездне хорошо? Не зря же они там без дорог живут.

Особо это давило на всяких великих (в кавычках и без) полководцев. Ведь приятно же осознавать себя Захватчиком Бездны! Вот и лезли. Сначала Наполеон. И ведь умный мужик был! Но тут и гений растеряется, когда тебе столицу – «да на, подавись, у нас еще есть». Съела Бездна французов.

Немцы потом тоже поперли. Ну, куда народу Порядка соваться в хаос? Разве сразу не было видно: до Сталинграда им полторы тысячи километров, а от Сталинграда до Камчатки восемь тысяч! Чем думали? Перемололись в труху в русских жерновах.

А потом Циолковский посмотрел вверх, заметил космос и показал остальным русским.

Ага! – сказали русские, вглядываясь в бездну пространства.

Угу, – тихонько ответила Бездна, подмигивая старым знакомым.

Ё! – сказали русские и, почесав в затылке, запустили спутник и Гагарина.

Но тут всё испортили американцы, высадившись на Луне. Русские еще с прошлого раза помнили, что Бездна с ними плохо сочетается. Расстроились. Думали по старой схеме – продать Луну. Да хоть китайцам! Но те, как назло, в космос еще не вышли. Погоревали. Выпили. От огорчения устроили очередное Смутное время (чтобы не путать с первым, обозвали его Перестройкой).

Только американцам бездна не нужна оказалась. А русские… Снова порядок навели. И опять нет-нет да и посматривают в космос. Там ведь холодно, как в Сибири, нет никого, дорог опять же не наблюдается. Родные места практически!

Вот сейчас медленно запрягут да и рванут к звездам. С бубенцами и залихватским свистом, по необъятному космосу. Потому что русские – Люди Бездны. Они тут дома.

P.S. Если долго смотреть в бездну, то из бездны на тебя начинают смотреть русские.

 

 

Disponible en: https://www.litres.ru/book/aleksandr-kotobus-gorbov/kniga-pyatnichnyh-rasskazyavok-zelenyy-tom-67287020/chitat-onlayn/

 

 Gente del abismo

 “El abismo se abrió lleno de estrellas; son innumerables las estrellas del abismo sin fondo.”

    Érase una vez los rusos. Un pueblo común y corriente que criaba animales, sembraba el pan, iba a la guerra. Y llegó el diablo y los empujó a ver qué había detrás de los Urales.

- ¡Ajá! – dijeron los rusos absortos en el abismo de la inmensidad.

- Mmmju – respondió bajito el Abismo, absorto en los rusos.

- ¡Vaya, vaya! – dijeron los rusos, se rascaron la nuca y metieron los pies en el Abismo, al cual llamaron Siberia, para que no hubiera confusiones.

   Entonces el Abismo borboteó y se desbordó un poquito hacia los rusos creando el Tiempo de los problemas.

   Los rusos frenaron la marcha, ordenaron un poco las ideas y se fueron de nuevo a Siberia. Se entusiasmaron tanto que ¡Ay, Dios! llegaron hasta América. Menos mal que se dieron cuenta que no estaba bien que su Abismo terminara en América por eso decidieron vender el excedente para que el límite final del Abismo fuera el Pacífico.

   Y así llevaban siglos tratando de salir a flote en su Abismo. Se quejaban de los idiotas y de los caminos, pero ¿de qué se quejaban? ¿Qué caminos tiene el Abismo? Además, ¿cómo mantenerse cuerdo cuando estás rodeado por la inmensidad sin caminos? Ese es el punto.

   Entonces otros pueblos empezaron a mirar con recelo a sus vecinos orientales. En principio no había nada que envidiar, pero es que había algo extraño. ¿Será que a ellos les va bien en el Abismo? Por algo viven ahí a pesar de que no hay caminos.

   Eso presionaba especialmente a los grandes (entre comillas y sin comillas) señores de la guerra porque es muy agradable considerarse ¡El Conquistador del Abismo! Y los señores de la guerra decidieron meterse al Abismo. Primero fue Napoleón. ¡Y era un hombre inteligente! Pero es que en ese caso la genialidad se pierde cuando te dicen: “Toma, ahógate si quieres, nosotros tenemos más.” Y el Abismo se comió a los franceses.

   Y después los alemanes también se metieron al Abismo. Pero ¿para qué la gente del Orden mete su nariz en el caos? Claro, al principio no estaba claro que para llegar hasta Stalingrado tenían por delante mil quinientos kilómetros y, de Stalingrado hasta Kamchatka: ¡ocho mil! ¿En qué estaban pensando? Terminaron convertidos en polvo por los molinos rusos.  

   Después llegó Tsiolkovski, mira para arriba, se percató del cosmos y se lo mostró a los otros rusos.

- ¡Ajá! – dijeron los rusos absortos en el abismo de la inmensidad.

-Mmmju, respondió bajito el Abismo guiñando un ojo a sus viejos conocidos.

- ¡Vaya, vaya! – dijeron los rusos rascándose la nuca y lanzaron el Sputnik y a Gagarin.

   Pero los americanos echaron a perder todo cuando llegaron a la Luna. Los rusos recordaron entonces que, desde la vez pasada, el Abismo se llevaba mal con ellos. Se disgustaron. Pensaron seguir el viejo esquema: ¡vender la Luna, aunque sea a los chinos! Pero los chinos todavía no habían salido al espacio. Se enardecieron. Se emborracharon. De la rabia crearon el correspondiente Tiempo de los problemas y para no confundirlo con el primero, lo llamaron Perestroika.

   Pero resultó que los americanos no necesitaban el Abismo. Mientras tanto los rusos… Otra vez ordenaron las ideas. Y de nuevo miran el cosmos. En el cosmos hace frío como en Siberia, no hay nadie, tampoco se ven caminos… Prácticamente se trata de lugares conocidos. 

      Y ahora poco a poco saltarán a los caballos y cabalgarán hacia las estrellas con cascabeles y silbando fuerte hacia el cosmos infinito porque los rusos son gente del Abismo. Allí se sienten como en casa.

PD. Si usted se queda mirando fijamente el abismo, desde el abismo a usted lo empezarán a ver los rusos.


 

            

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario